Lautréamont y Laforgue:
La cuestión de los orígenes. La quête des origines.

Editado con François Caradec y Daniel Lefort. Montevideo: Academia Nacional de Letras, 1993.

 

 

 

 

Capítulo [11]
L: Una letra y dos alas

(Sobre los vuelos literales y poéticos de Jules Laforgue)

 

Truth is what is clearly and distinctly perceived (Latin Verum est quod clare ac distincte perceptio; Descartes' Meditationes de Prima Philosophia, III, 35). For example, one who understands the word motherland recognizes the sentence "One's motherland is one's native country" as selfevident, and for the same reason he rejects the sentence "One's motherland is the locality in which one died." Some defenders of this theory claim that the full comprehensibility mentioned above would be attained by many individuals, others only by the totality of experts, or the majority of people, or mankind. René Descartes is seen as the main originator of this view.
"Evidential theory of Truth", Encyclopedic Dictionary of Semiotics

 

Et puis, des mots, des mots, des mots ! Ce sera là ma devise tant qu'on ne m'aura pas démontré que nos langues riment bien à une réalité trascendante.
Jules Laforgue, "Hamlet ou les suites de la piété filiale"

 

Es probable que al proponer "En torno a los orígenes" como título para la presentación del programa de este Encuentro, se haya insinuado también la posibilidad de implicar un "retorno". No es demasiado diferente: dar vueltas alrededor de los orígenes es discutirlos, buscarlos, volver para encontrarlos o devolverlos, restituirlos. Más aún tratándose de dos poetas, retornos y restituciones no serían nada extraños. La poesía, ya se sabe, tiene sus propios recursos que, como todo recurso, más aún, los poéticos, son formas de volver. Contra la prosa que continúa: "prorsum", que anda en línea recta, el verso es eso: volver atrás, verter, dar la vuelta, pretender que es posible evitar la consecutividad de la palabra, simulando por medio de los recursos poéticos, un regreso; aceptar que es propio de la naturaleza del lenguaje ir contra la naturaleza del lenguaje, si solo se entiende como sucesivo y temporal; transgredirla, si solo se entiende en un sentido.

La trasgresión es real, el regreso, un simulacro. Como tal, el retorno inventa, por lo menos, dos ficciones: una, la ilusión de que el tiempo no existe o que no transcurre; dos, la ilusión si no de eterno retorno, apenas de retorno y ya es algo, aunque no sea eterno.

Son solo recursos y en tanto que recursos, repiten; repetición de sonidos en las rimas y aliteraciones, de ritmos, de palabras, frases, versos; como toda repetición, el recurso remite al principio y de esa manera suspende también el final, el verso deja el final en suspenso. Atenuados los límites, sin extremos, esa circularidad de la vuelta puede ser cifra de la poesía - cifra, en sus orígenes, alude a esa forma circular. Una vuelta sin fin que no requiere ser definida ya que fin se encuentra en el centro mismo de la definición; desde ese centro que no dice serlo, que se contradice, se abre un hueco lógico que habilita un pasaje; se inicia un desplazamiento, un viaje necesario para reconocer en el desplazamiento la sustitución y el transporte, la posibilidad de atravesar espacios, de un lado a otro, llegar más allá o más atrás, hasta el origen, trasladar, to translate, es traducir. Es hacer pasar una cosa a través, o una cosa por otra, un signo por otro, quiere decir dos signos que se multiplican y a la vez, se desplazan, evitando la división, como si se tratara de una metáfora, pero literal; por ese transporte doble, por la multiplicación de sentidos, el gesto figurativo auspicia una vuelta al principio, anterior al conocimiento, antes de que los mitos no toleraran la soberbia del andrógino, antes de que accedieran al castigo divino y se rajara en dos sexos la unidad primordial.

Por eso podría hablar tanto de L: una letra con dos alas o del pronombre "ELLE" - que entiendo como un pre-nombre, como un signo anterior al nombre: ELLA, en español, es un pronombre femenino que restituye los dos géneros: EL-LA (1), un pronombre o dos, en francés, además un pronombre o dos y suena como un ala. Prescindir de las lenguas y sus gramáticas, volver atrás, antes de que el desafío de Babel - otra soberbia como la de los andróginos - hiciera estallar en diferentes lenguas la misma luz, la estrellara en mil pedazos, los lanzara en todas direcciones: la dispersión o la diáspora que es consecuencia de la caída, la falta como una falla, una quiebra geológica que el poeta o el traductor se proponen reparar simbólicamente. Decía un filósofo, no uno sino dos filósofos: "Dime qué piensas de la traducción y te diré quién eres" (2).

Por eso la urgencia de atravesar, de trasladar, de traducir, de ir más allá, de reunir los fragmentos, de restituirlos. Según André Breton, "Con Lautréamont es el verbo - y no el estilo -el que sufre una crisis fundamental, marcando un recommencement" (3). En efecto, ese re-commencement es un comienzo doble por eso excede la iniciación y no se diferencia del fin, como una revelación ante la muerte que el propio Lautréamont escarnece doblemente:

"Pour faire un travail sérieux, il ne faut pas faire deux choses à la fois.
-Il croit que creuser une fosse est un travail sérieux ! Tu crois que creuser une fosse est un travail sérieux !"

Según Breton, con la insolencia de Lautréamont es la vida moderna entera que, repentinamente, se sublima, se sublimita, los límites de las palabras entran en fricción entre sí, rozan los límites de las cosas, afianzan una libertad distinta que se establece según un "principio de mutación perpetua".

Yo me pregunto ¿hasta qué punto sabría Mallarmé que con un golpe de dados, un lance, también estaba apostando a la doble fatalidad del lenguaje? ¿Y si el azar no se diferenciara de los dados, ¿cómo abolirlo, el azar, cómo separarlo de los dados, si en el origen - donde está la verdad de las palabras- no se distinguen?

Hacer pasar un signo por otro, hacer pasar una lengua por otra, no es solo traducir sino también intentar emprender el descenso al fondo del lenguaje, emprender el regreso a los orígenes o, a veces, inventarlos. Como Borges, quien, al quedar ciego, sin pesar, reconoce en esa fatalidad la ironía de Dios y a fin de recuperar su doble sentido (de la ironía, del lenguaje, de Dios) se propone aprender el anglosajón, como un regreso a una lengua original, la lengua de sus ancestros, un lenguaje de acero: ceguera, ironía y acero fundidos en una misma meta coinciden en la forja de la forma, que es para el escritor, la forma de la palabra.

A pesar de que parezca contradictorio, es propio de toda literatura - de toda gran literatura - debatirse entre una fuga hacia lo universal y regresar, radicarse en sus orígenes. Más que de "Alas y raíces" (4) como decía Octavio Paz, yo hablaría de Alas y Lenguas o Alas y Letras, la letra L, de Lautréamont y Laforgue. L, ambos; elle, en francés, es el nombre de una letra y un pronombre, ella en español.

Una dualidad que recuerda ambigüedades recuperadas místicamente en la Edad Media, cuando se decía que cada hombre posee una mujer dentro de sí. Y este elemento femenino presente en cada varón es el que Jung ha denominado "ánima" (5). Yo lo llamaría de otra manera, o en otra lengua, en hebreo, si supiera, le diría shejiná. "Depuis qu'elle (Elle) est décédée", dice el narrador de "Le miracle des roses" en las MORALITES LEGENDAIRES. Narrador o poeta, es "él" quien dice "ella" y repite el pronombre entre paréntesis con mayúscula, como si aludiera a un arquetipo.

"- L'Éternel féminin ! voilà, petite sœur, ce que c'est que t'avoir laissé faire humanité à part. Et si nous nous mettions, nous, à organiser l'Éternel masculin?"

le dice a Elsa Lohengrin, hijo de Parsifal a Elsa en otra de las MORALITES LEGENDAIRES.

Si la lengua es patria para el poeta, Lautréamont y Laforgue comparten las mismas patrias, la misma primera lengua, la segunda, nacen en una misma tierra, en la misma ciudad, aquí en el centro, a pocas cuadras de distancia, son bautizados en la misma catedral, cruzan el mismo océano, siguen un mismo rumbo, llegan a un mismo país, que también entienden como propio, se establecen en la misma localidad, en Tarbes, estudian en el mismo liceo, mueren en el mismo París. No era rebuscado pensar en una misma letra y dos alas. Los andróginos, los hermafroditas, los ángeles, pasan cerca, en silencio, mejor no interrumpirlo ni detenerlos (6).

En la "Complainte", un lamento, "del ángel incurable", cuando Laforgue dice "En allées, Là-bas!" ¿habla de alamedas o de figuras aladas? O cuando alitera "ailes hier allègres" se refiere a la pasada "alegría de alas" o habla de "ellas ayer alegres" como damas, lunas o "rames d'antan"

"Quoi ! Ni Dieu, ni l'art, ni ma Sœur Fidèle; mais
Des ailes ! par le blanc suffoquant ! à jamais,

Ah ! des ailes
A jamais !

Eles, ellas o alas, como letras, como cartas, se debaten entre dos poetas, entre dos lenguas; en esa "Complainte" el poeta se lamenta, diáfano de amor, como un pobre "Chevalier-Errant" que no es ni caballero andante ni judío errante: un cruzado, híbrido de los dos que, de Montevideo a Tarbes, de Tarbes a París, de París a Berlín, de piezas de pensión, de palacios imperiales de leyenda y de tragedia escandinava o isabelina, a pasajes cubiertos descubiertos por los ángeles incurables y la eternulidad anunciada, ya sabe que "Vivre est encor le meilleur parti ici-bas", vive todo lo que puede, muy poco.

Hace algunos años, T. S. Eliot hablaba de la intraducibilidad de los textos de Laforgue; yo prefiero hablar de la intraducción como la figura que cifra esos textos, una figura imposible o una figura de fantasía como esas que concibió Jean-Honoré Fragonard, quien solía oír en su nombre "Gens, Honorez Fragonard". Casi secreta, cifrada en la escritura, la intraducción, que designa el rechazo (in-) de la traducción, reclama, sin embargo, una traducción interna (intra-), más profunda o fundamental. La intraducción constituye una clave de lectura válida para leer a estos poetas quienes, como Laforgue, se encuentran, en esta Tierra demasiado terre à terre o en un exilio a medias, entre dos tierras o entre dos lenguas, como quien dice entre dos aguas, atisbando a distancia una lengua previa y pura, adánica edénica. Al partir de la ciudad de origen o al llegar a otra ciudad, la lengua anterior se convierte en una matriz que vislumbra en la maternidad una búsqueda de eternidad, en una palabra, el idiomaterno, así en una palabra, que es la de Haroldo de Campos (7).

¿Por qué diría Borges que los 33 Orientales eran solo dos: Lautréamont y Laforgue? Sería para contar treinta y un orientales de menos o para poder descontar algunos millones de franceses. El español no era la lengua materna de Laforgue pero tampoco le era ajena; era, sin duda, la lengua que oyó una importante parte de su vida, casi la tercera, la primera, que permanece por debajo de su francés, ecos que resuenan, una presencia distante, ausente, que es una manera de estar y no estar, en un estatuto intermedio, ahí, en la intersección entre una lengua y otra, al filo de la hoja.

"Écrire ! Comment? Qu'est-ce que la langue?
Où commence-t-elle, où finit-elle?" (8)

Son los reparos de Laforgue, las interrogantes iniciales de una pre-ocupación poética, que revelan la perplejidad ante la imposición, sin alternativa, de una definición lingüística, si es una y no más. En esas preguntas formula varias cuestiones - une quête, que es una búsqueda (de la lengua: ¿dónde empieza? y del fin ¿dónde termina?), otra quête, una cuestión compleja: el origen, ¿dónde empieza? ¿cuál es el origen del origen? La doble cuestión no es privativa ni de Laforgue ni del lector uruguayo de Laforgue sino de cualquier autor perturbado por una rivalidad entre lenguas, un problema de límites -límites del lenguaje o límites del mundo- donde se plantean tanto las coacciones idiomáticas - la acción violenta por la que se obliga, por la fuerza, a decir dentro de un idioma determinado o no decir; esa es una primera coacción. O bien, una acción compartida, una co-acción también, aun cuando se verifica como una co-operación - en el sentido operativo- entre lenguas, es la segunda: ¿Dónde empiezan? ¿Dónde terminan? ¿Quién da fin, un origen, una orientación, un sentido a las palabras, lo acepta o lo prohíbe, lo define o lo defiende?

Jules Laforgue habla de "Langes gardiens" ("Les Linges, le Cygne" L'IMITATION DE NOTRE-DAME LA LUNE). Uno lee dos veces, uno lee dos voces: son guardianes los ángeles o los pañales, los dos a la vez. En ambos casos alude a una misma inocencia y del sexo ni se hable: Si es un pañal lo guarda, no se ve, si es un ángel no se sabe, simplemente, un infante, alguien que no habla: ni discusión ni sexo. Ignorado y guardado, velado, protegido por el ángel, el sexo está en pañales, como el ángel, en griego, aggelos que es un mensajero, queda a salvo entre Dios y el mundo, a veces cae, a veces pasa.

El ángel invisible, inefable atraviesa dos medios, pasa entre dos espacios, entre dos tiempos, en silencio. Se vale de la traducción como de un mot-de-passe, un pass-word, un salvoconducto o una contraseña que "hace pasar" la palabra más allá de la frontera, imprime una especie de movimiento clandestino que se oculta si no en una complicidad verbal, en un circuito compartido, a dos voces, un "círculo infinito cuya circunferencia está en todas partes, y el centro inmoral en ninguna" (9).

Desde esa dudosa aduana, Laforgue tramita un desplazamiento hacia el origen, hacia el mar, hacia la madre, la mer, la mer toujours recommencée buscando ese "no sé qué que no tiene nombre en ninguna lengua, igual que la voz de la sangre" porque es anterior al nacimiento, al conocimiento y a las lenguas. Mar o madre, ritos o gritos de la partida o del parto. Es ese quebranto que da origen a la doble quiebra del lenguaje, un corte que no coincide con la segmentación de la que hablan técnicamente los lingüistas porque provoca la restauración de las fracturas de una identidad compartida, la recuperación de una unidad anterior individual, indivisa : lange (pañal) o l'ange (ángel) o langue, o lenguaje,

"un être indivisible. Ah ! que ne le suis-je pas, vraiment ?"

Las voces divididas recuerdan los fragmentos de un vaso roto o una vasija quebrada, de un cántaro, los cántaros rodados, reliquias de un cáliz reunidas en una ancestral y enigmática figura cabalística (10) que Walter Benjamin requiere sea combinada "observando los mínimos detalles". En un verso, Laforgue subraya la Cruche cassée, "The Breaking of the Vessels", dirían los cabalistas, barcos, bajeles, vessels, vaisseaux, vasos o vasijas, vagas vasijas que el ángel incurable ensalza apretando las manos (11).

Non ! vaisselles
D'ici bas !
"Complainte de l'Ange incurable"

En "La complainte du pauvre chevalier-errant" impugna, en la letra, la sagrada escritura, es "Ma Vipère de Lettre", Mi Víbora de Letra, la tentación de escribir, la dualidad de saber, el mal de una lengua en la letra enroscada, invertida, partida, a punto de atacar. ¿Dónde empieza? ¿cómo termina? La Escritura revela la desobediencia, el conocimiento, el castigo, la expulsión, la caída, la partida del Edén y una misma culpa: la escritura doble, la lengua partida, lengua de llegada, a dos puntas, en un solo advenimiento o adversidad:

Ah ! , suis-je née, infiniment, pour vivre par ici?"

Una vez iniciada la primera, la partida ya no cesa: Laforgue parte en barco de una patria que es la suya; luego, la partida de la madre, su muerte de tantos partos, la partida de Tarbes, de París, de Berlín, de aquí para siempre. La lengua/letra dividida de los exilios, desde "Cet ex-ciel", ("este ex-cielo" de la "Complainte de l'automne monotone") que es la Tierra, sigue dispersándose en una diáspora geográfica y lingüística. "Perdido nuestro lenguaje en un país extranjero", decía Paul Celan citando a otro poeta cuya lengua adopta pero, como extranjero o víctima, la aprende, la domina para dominarla y vencida por el idish, desarticularla. No me extraña: Walter Benjamin sentía que hablaba su propia lengua como un extraño, como si no fuera suya. Experimenta una impresión semejante a la doble extrañeza de Laforgue o de Lautréamont quienes permanecen ambivalentemente en el idioma propio/ajeno con la convicción de hablar otra lengua o la lengua de otro. Pero, por otra parte, la apropiación parece inevitable, aun cuando se trate de la propia lengua que pertenece, en principio, a otro.

Toda lectura emprende una aventura literal y, por más lineal que resulte el itinerario textual a la vista, cada lector propone una hermenéutica anagramática, propia, particular, idiomática; lector-se-lector de fragmentos dispersos, más o menos claros, más o menos solapados, arma un texto con otro texto, uno construido sobre otro; como una ciudad edificada sobre las reliquias de otra ciudad, como se levanta un templo que recuerda otros tiempos y aunque entierra viejos templos, cada vez el mundo se vuelve a ordenar, nuevos cantos o cántaros contienen la luz original hasta que se estrellan los des-trozos dispersos por el crecimiento de un interior incontenible.

Laforgue ajusta los trazos, juega con las letras como juega con las cartas - vivió escribiéndolas - porque para Laforgue como para su lector divertido, en lettre, carta o letra, no (a)nota ninguna diferencia:

Le jeu de mots? - mais folle, oh !, folle, la Légende."
Dimanches, XXI

Además es probable que un lector hispanohablante lea en el nombre de Leah Lee, más de una lectura. Laforgue se casó con esta joven inglesa, de quien se enamoró en Berlín, cuando era lector de la Emperatriz Augusta o, lector profesional - era un escritor que leía en voz alta - escritor-lector, se dejó tentar por el nombre: al pie de la letra, al pie de la letra L, el nombre de una letra que es nombre y pronombre de Dios en una lengua que prodiga nombres y es, además, el nombre de un pronombre femenino en otra lengua. Es la letra inicial del nombre de su madre: Lacolley, de su hermana: Labat (nacida Marie Laforgue), como le dice en su carta del 8 de setiembre de 1886: "toujours les initiales de maman, de notre nom et celui de ton mari, comme tu vois". Letra emblema de Letras, Libros, Lecturas y Lectores, un monograma divino, literario y familiar, de su propio nombre o de su nombre propio, lengua y letra, le-a, le-a, ¿cómo llamaría a su mujer, Leah Lee o "lea lee"? El tema le preocupa y para evitar sobrentendidos, le parece necesario advertirle a Marie: "Se pronuncia Lia Li" en la misma carta.

Siguiendo el itinerario poético de Jules Laforgue que se había propuesto "hacer lo original a cualquier precio" (12), Daniel Grojnowski dedica su libro al examen de esa originalidad: Jules Laforgue et l' "originalité". Entre otras razones, el crítico francés subraya que es la noción prefreudiana del Inconsciente (su "Africa interior"), por medio de la cual busca la originalidad en una forma de descultura, el modelo desaliñado de Gaspard Hauser - a quien Laforgue nombra varias veces- o el de un niño, alguien que desconoce las normas porque ya no las reconoce o porque no las conoce todavía. Es una originalidad interior, en efecto, pero que viene de afuera ("il articule des propos venus d'ailleurs") o anterior, "O gerbes d'un passé, pays soi-disant natal" (13) pero, es raro que advirtiendo a un Laforgue "obsesionado por los problemas de identidad", "testigo de esta diáspora" (14) , en ningún caso Grojnowski llega a tomar en cuenta que esa originalidad, extraña, externa, interior, anterior, podría ser una origi(nacio)nalidad. No se trata de radicar ni reducir su originalidad sino de re-traerla a sus orígenes. ¿Por qué pasar por alto que Laforgue nació y vivió en otra tierra? (15) ¿Por qué desconocer el español si Laforgue no lo desconocía?

"-Todo está en Todo." repite varias veces Pan en "Pan y la siringa o la invención de la flauta de siete cañas". "-Soy Pan. - Pan ¿qué? -Soy todo... "

Un prodigio de sonidos y sentidos: "Pan" nombra a una divinidad en griego y en la misma lengua, designa una totalidad: "pan-" , en esa coincidencia, entrevé un juego de palabras que en inglés se denomina: "pun". El término y la gracia del juego siguen descubriendo o inventando afinidades aunque las teorías y prácticas del siglo se hayan ocupado de multiplicarlas al punto que el pun empieza a superar las resistencias de inhibiciones léxicas y conceptuales; entre otras obras que le dispensan su mejor atención, se ha llegado a estudiar el pun como un "puncepto" (16), a la par o parodia del concepto, una legitimación del juego de palabras - Dichtung als Spiel - que "s'inPanfiltre" (17) cada vez más, en los confines del lenguaje, desbordando la discontinuidad de la broma en el "mot d'esprit" y condensando la mirada del "extranjero" (18) quien, como el artista, se sorprende y revela la extrañeza de lo cotidiano. ¿Pan o pun?

Escrito en francés, como aparece, esa totalidad que la divinidad se atribuye y el prefijo significa es discutible ya que pan designa no la totalidad sino un gran fragmento, un pedazo, un pan en francés. Comprometidas consonancias y coincidencias, "nuestras lenguas riman con una realidad trascendente" sin descartar oposiciones porque para el poeta "Le semblable, c'est le contraire" (19). Entre lenguas, la totalidad y los fragmentos se confunden en el mismo juego, voces propias o ajenas se oponen o componen porque un Pan, varios "pan"- o puns están en juego.

"El Arte es todo" (20). Es la suya una auténtica pasión estética: arte y amor coinciden en una misma consagración y no serán las fragmentaciones idiomáticas las que impidan que la coincidencia sea válida, que intente alcanzar la unidad primordial que es su meta porque, nostálgico de la unidad primordial, no se propone otro fin que la belleza. Th. Gautier, otro "poeta impecable", un filósofo, E. Kant no disentirían.

"- O femme, femme ! toi qui fais l'humanité monomane ! Je t'aime, je t'aime. Mais qu'est ce mot: Je t'aime? D'où vient-il et que sonne-t-il avec ces deux syllabes quelconques et si neutres?
Pour moi, voice ce que je mai trouvé. Aime ne me dit quelque chose que lorsque j'associe à ce son, et par une inspiration non fantaisiste, le son du mot britannique aim qui veut dire but.
- Ah ! but, oui ! 'Je t'aime' signifierait ainsi : 'Je tends vers toi, tu es mon but !' " (21)

(Los itálicos son de Laforgue)

El arte por el arte; no ama (aime) otra cosa, es su única meta (aim), un fin (but) sin fin porque no hay otro y así vuelve a empezar, vuelve al principio, como si se tratara de repetir un juego pero (but) no solo uno: abarca todo, y además un fragmento.

"...et veut pas même que l'on sache
S'il se peut qu'elle ait, hors de l'art pour l'art, un but." (22)

De la misma manera que cruza fronteras, como quien cruza especies o espadas, sus palabras cortan distancias y diferencias. Se identifica con Hamlet y como él, Laforgue dice "Words, words, words" y en este contexto, no sería rebuscado escribir "Word-s-word-s-words". Una palabra u otra en un idioma o en otro idioma:

"-Voyez, les hommes ne peuvent jamais être clairs devant la femme ! Ils devraient faire leur déclaration en bon français, c'est-à-dire en noble et léger dialecte ionique." (23)

Laforgue cruza lenguas: aventurando una estrategia de universalidad anterior a la fragmentación de idiomas y a la jurisdicción de nacionalidades idiomáticas, porque no cree en esas diferencias que son convencionales, no poéticas. Profiere o profesa la fe de un honesto poeta, - "foi d'honnête poète", ¿francés? - fiel a la poesía aunque la palabra sea vieja "(quel vieux mot !)" (24) que para él es madre y patria, dos, no faltaba más.


* El texto transcribe la comunicación presentada en el "Encuentro entre dos culturas; Lautréamont & Laforgue" realizado en Montevideo los días 20, 21 y 22 de octubre de 1992 con los auspicios del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay y el Ministère des Affaires Etrangères de Francia.
(1) Fue leyendo a Manuel Puig cuando empecé a entender que si el narrador o su personaje dicen ella, no solo mencionan un pronombre femenino sino dos pronombres él más la. Es ella la primera palabra de El beso de la mujer araña. Cuando en su correspondencia (Firestone Library, Princeton University) se refiere a hombres o autores que le importan especialmente, también usa el pronombre ella.
(2) Jacques Derrida. De l'esprit: Heidegger et la question. Paris, 1987
" Dis-moi ce que tu penses de la traduction, je te dirai qui tu es", rappelle Heidegger à propos de l'Antigone de Sophocle: "Sage mir, was du von Übersetzen hälst, und ich sage dir wer du bist."
(3) André Breton: Comte de Lautréamont. Œuvres complètes. "Introduction" Paris, G L M 1938.
(4) Octavio Paz. "Elogio de la negación". LA NACiÓN, 4 de octubre de 1992.
(5) Carl J. Jung. L'uomo e i soui simboli. "El el medioevo, mucho antes que los fisiólogos demostraran que, a causa de nuestra estructura glandular, nosotros poseemos elementos ya sean masculinos, ya sean femeninos, se decía que 'cada hombre posee una mujer dentro de si'. Y este elemento femenino presente en cada varón es el que he denominado 'ánima'". Pág. 14.
(6) "Il rêve qu'il est heureux; que sa nature corporelle a changé; ou que, du moins, il s'est envolé sur un nuage pourpre, vers une autre sphère, habitée par des êtres de même nature que lui." Les chants de Maldoror. "Chant Deuxième".
(7) "-'O Idiomaterno. Defesa e ilustraçao do. Escafandrista ás raízes. Nox animae. Desperado. Enamor: o verbo. Esta loucura: furor verbi. Wortlieb Moramour Loveword - o idiomaterno, O há muito tempo, o desd e sempre, o nunca mais? Flor. Ultima. Mirabilis Miranda: caíram as estátuas. De metal." Haroldo de Campos: "Ciropédia ou a educaçao do principe."
(8) El texto se titula "Paul Bourget" (1882) Apareció en Revue d'histoire littéraire de la France, juillet-août 1972. Citado por Daniel Grojnowski en Laforgue aujourd'hui. Librairie José Corti, Paris, 1988.
(9) "Ne vous distrayez pas, avec vos grosses douanes;
Clefs de fa, clefs de sol, huit stades de claviers,
Laissez faire, laissez passer la caravane
Qui pote à l'Idéal ses plus riches dossiers!
L'Art est tout, du droit divin de l'Inconscience;
Après lui, le déluge! et son moindre regard
Est le cercle infini dont la circonférence
Est partout, et le centre immoral nulle part."
En "La lune est stérile" de L'IMITATION DE NOTRE-DAME-LA-LUNE
(10) Carol Jacobs en "The Monstruosity of Translations" Modern Language Notes vol. 90 (l975), p. 763, note 9, atribuye el sentido cabalístico del texto refiriéndose a Gershom Scholem quien, al comentar este texto de Benjamin relaciona la figura del ángel con la historia de Tikkun de la Kábala de Luria. " Yet at the same time Benjamin has in mind the Kabbalistic concept of the Tikkun, the messianic restoration and mending which patches together and restores the original Being of things, shattered and corrupted in the "breaking of the Vessels", and also the original being of history."
(11) Toda lectura emprende una aventura literal y, por más lineal que resulte el itinerario textual a la vista, cada lector propone una hermenéutica anagramática, propia, particular, idiomática; lector-se-lector de fragmentos dispersos, más o menos claros, más o menos solapados, arma un texto con otro texto, uno construido sobre otro; como una ciudad edificada sobre las reliquias de otra ciudad, como se levanta un templo que recuerda otros tiempos y, aunque entierra viejos templos, cada vez el mundo se vuelve a ordenar. Nuevos cantos o cántaros contienen la luz original hasta que se estrellan los des-trozos dispersos.
(12) "Je trouve stupide de faire la grosse voix et de jouer de l'éloquence. Aujourd'hui que je suis plus sceptique et que je m'emballe moins aisément et que, d'autre part, je possède ma langue d'une façon plus minutieuse, plus clownesque, j'écris de petits poèmes de fantaisie, n'ayant qu'un but: faire de l'original à tout prix." Carta a su hermana Marie desde Baden. En Œuvres complètes V: LETTRES 1883-1887. Notes de Jean-Aubry. Slatkine Reprints. Genève, 1979.
(13) J. Laforgue. Œuvres complètes. III. MORALITES LEGENDAIRES: "Pan et la syrinx ou l'invention de la flûte à sept tuyaux." Op. Cit. p. 207.
14 D. Grojnowski. Jules Laforgue et l' "originalité". Ed. A la Baconnière. Neuchâtel, 1988. P.140.
(15) En una carta dirigida a su hermano Emile, fechada en julio de 1886, recuerda una época en la que todavía no sabía francés suficiente: "Je me souviens du temps où je portais à Bourget des pièces de théâtre, des chapitres de roman, et des masses de vers, en songeamt: de ce coup-ci, il va être épaté! Et il me répondait le dimanche suivant: "Vous ne savez pas encore le français, ni le métier du vers, et vous n'en êtes pas encore à penser par vous-même." Ibidem, p. 146.
(16) Greogori Ulmer "The Puncept in Grammatology" in On Puns, editaado por Jonathan Culler. Nueva York, 1988.
(17) J.Laforgue. Œuvres complètes. I LES COMPLAINTES: "Complainte du mounis de Mont-Martre". Op. Cit. I, p. 146.
(18) Ecrits autobiographiques de Walter Benjamin:"Les mots d'origine étrangère sont de petites chambres funéraires linguistiques. (...) La découverte du caractère intentionnel du mot se produit beaucoup plus tard que celle de son pouvoir exécutif magique qui est la plus ancienne praxis. Et cette nature intentionnelle du mot ne commence à se déployer que dans la phrase et peut-être pour la première fois dans la création littéraire (Dichtung)."
(19) J. Laforgue. Œuvres Complètes, I. LES COMPLAINTES, "Complainte de Lord Pierrot".
(20) J. Laforgue.Œuvres complètes. I. L'IMITATION DE NOTRE-DAME LA LUNE: "La lune est stérile".
(21) J. Laforgue. "Pan et la Syrinx..."
(22) J. Laforgue. "La lune est stérile"
(23) J. Laforgue: "Pan et la Syrinx...". Op. Cit. p. 193.
(24) "(quel vieux mot)" .J. Laforgue. LETTRES 1881-1882. Op. cit. p. 186.

 

 

 


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