Lautréamont y Laforgue:
La cuestión de los orígenes. La quête
des origines.
Editado con François Caradec
y Daniel Lefort. Montevideo: Academia Nacional de Letras,
1993.
Capítulo [11]
L: Una letra y dos alas
(Sobre los vuelos literales y poéticos
de Jules Laforgue)
Truth is what is clearly and distinctly
perceived (Latin Verum est quod clare ac distincte perceptio;
Descartes' Meditationes de Prima Philosophia, III, 35).
For example, one who understands the word motherland recognizes
the sentence "One's motherland is one's native country"
as selfevident, and for the same reason he rejects the sentence
"One's motherland is the locality in which one died."
Some defenders of this theory claim that the full comprehensibility
mentioned above would be attained by many individuals, others
only by the totality of experts, or the majority of people,
or mankind. René Descartes is seen as the main originator
of this view.
"Evidential theory of Truth",
Encyclopedic Dictionary of Semiotics
Et puis, des mots, des mots, des mots
! Ce sera là ma devise tant qu'on ne m'aura pas démontré
que nos langues riment bien à une réalité
trascendante.
Jules Laforgue, "Hamlet ou les
suites de la piété filiale"
Es probable que al proponer "En torno
a los orígenes" como título para la presentación
del programa de este Encuentro, se haya insinuado también
la posibilidad de implicar un "retorno". No es
demasiado diferente: dar vueltas alrededor de los orígenes
es discutirlos, buscarlos, volver para encontrarlos o devolverlos,
restituirlos. Más aún tratándose de
dos poetas, retornos y restituciones no serían nada
extraños. La poesía, ya se sabe, tiene sus
propios recursos que, como todo recurso, más
aún, los poéticos, son formas de volver. Contra
la prosa que continúa: "prorsum",
que anda en línea recta, el verso es eso:
volver atrás, verter, dar la vuelta, pretender que
es posible evitar la consecutividad de la palabra, simulando
por medio de los recursos poéticos, un regreso; aceptar
que es propio de la naturaleza del lenguaje ir contra la
naturaleza del lenguaje, si solo se entiende como sucesivo
y temporal; transgredirla, si solo se entiende en un sentido.
La trasgresión es real, el regreso, un simulacro.
Como tal, el retorno inventa, por lo menos, dos ficciones:
una, la ilusión de que el tiempo no existe o que
no transcurre; dos, la ilusión si no de eterno
retorno, apenas de retorno y ya es algo, aunque no sea
eterno.
Son solo recursos y en tanto que recursos, repiten; repetición
de sonidos en las rimas y aliteraciones, de ritmos, de palabras,
frases, versos; como toda repetición, el recurso
remite al principio y de esa manera suspende también
el final, el verso deja el final en suspenso. Atenuados
los límites, sin extremos, esa circularidad de la
vuelta puede ser cifra de la poesía - cifra, en sus
orígenes, alude a esa forma circular. Una vuelta
sin fin que no requiere ser definida ya que fin
se encuentra en el centro mismo de la definición;
desde ese centro que no dice serlo, que se contradice, se
abre un hueco lógico que habilita un pasaje;
se inicia un desplazamiento, un viaje necesario para reconocer
en el desplazamiento la sustitución y el transporte,
la posibilidad de atravesar espacios, de un lado a otro,
llegar más allá o más atrás,
hasta el origen, trasladar, to translate,
es traducir. Es hacer pasar una cosa a través, o
una cosa por otra, un signo por otro, quiere decir
dos signos que se multiplican y a la vez, se desplazan,
evitando la división, como si se tratara de una metáfora,
pero literal; por ese transporte doble, por la multiplicación
de sentidos, el gesto figurativo auspicia una vuelta al
principio, anterior al conocimiento, antes de que los mitos
no toleraran la soberbia del andrógino, antes de
que accedieran al castigo divino y se rajara en dos sexos
la unidad primordial.
Por eso podría hablar tanto de L: una letra
con dos alas o del pronombre "ELLE" - que
entiendo como un pre-nombre, como un signo anterior al nombre:
ELLA, en español, es un pronombre femenino que restituye
los dos géneros: EL-LA (1), un pronombre o dos, en
francés, además un pronombre o dos y suena
como un ala. Prescindir de las lenguas y sus gramáticas,
volver atrás, antes de que el desafío de Babel
- otra soberbia como la de los andróginos - hiciera
estallar en diferentes lenguas la misma luz, la estrellara
en mil pedazos, los lanzara en todas direcciones: la dispersión
o la diáspora que es consecuencia de la caída,
la falta como una falla, una quiebra geológica que
el poeta o el traductor se proponen reparar simbólicamente.
Decía un filósofo, no uno sino dos filósofos:
"Dime qué piensas de la traducción y
te diré quién eres" (2).
Por eso la urgencia de atravesar, de trasladar, de traducir,
de ir más allá, de reunir los fragmentos,
de restituirlos. Según André Breton, "Con
Lautréamont es el verbo - y no el estilo -el que
sufre una crisis fundamental, marcando un recommencement"
(3). En efecto, ese re-commencement es un comienzo
doble por eso excede la iniciación y no se diferencia
del fin, como una revelación ante la muerte que el
propio Lautréamont escarnece doblemente:
"Pour faire un travail sérieux,
il ne faut pas faire deux choses à la fois.
-Il croit que creuser une fosse est un travail sérieux
! Tu crois que creuser une fosse est un travail sérieux
!"
Según Breton, con la insolencia de Lautréamont
es la vida moderna entera que, repentinamente, se sublima,
se sublimita, los límites de las palabras entran
en fricción entre sí, rozan los límites
de las cosas, afianzan una libertad distinta que se establece
según un "principio de mutación perpetua".
Yo me pregunto ¿hasta qué punto sabría
Mallarmé que con un golpe de dados, un lance, también
estaba apostando a la doble fatalidad del lenguaje? ¿Y
si el azar no se diferenciara de los dados,
¿cómo abolirlo, el azar, cómo separarlo
de los dados, si en el origen - donde está la verdad
de las palabras- no se distinguen?
Hacer pasar un signo por otro, hacer pasar una lengua
por otra, no es solo traducir sino también intentar
emprender el descenso al fondo del lenguaje, emprender el
regreso a los orígenes o, a veces, inventarlos. Como
Borges, quien, al quedar ciego, sin pesar, reconoce en esa
fatalidad la ironía de Dios y a fin de recuperar
su doble sentido (de la ironía, del lenguaje, de
Dios) se propone aprender el anglosajón, como un
regreso a una lengua original, la lengua de sus ancestros,
un lenguaje de acero: ceguera, ironía y acero fundidos
en una misma meta coinciden en la forja de la forma, que
es para el escritor, la forma de la palabra.
A pesar de que parezca contradictorio, es propio de toda
literatura - de toda gran literatura - debatirse entre una
fuga hacia lo universal y regresar, radicarse en sus orígenes.
Más que de "Alas y raíces" (4) como
decía Octavio Paz, yo hablaría de Alas y Lenguas
o Alas y Letras, la letra L, de Lautréamont y Laforgue.
L, ambos; elle, en francés, es el nombre de una letra
y un pronombre, ella en español.
Una dualidad que recuerda ambigüedades recuperadas
místicamente en la Edad Media, cuando se decía
que cada hombre posee una mujer dentro de sí. Y este
elemento femenino presente en cada varón es el que
Jung ha denominado "ánima" (5). Yo lo llamaría
de otra manera, o en otra lengua, en hebreo, si supiera,
le diría shejiná. "Depuis qu'elle
(Elle) est décédée", dice el narrador
de "Le miracle des roses" en las MORALITES LEGENDAIRES.
Narrador o poeta, es "él" quien dice "ella"
y repite el pronombre entre paréntesis con mayúscula,
como si aludiera a un arquetipo.
"- L'Éternel féminin
! voilà, petite sur, ce que c'est que t'avoir
laissé faire humanité à part. Et si
nous nous mettions, nous, à organiser l'Éternel
masculin?"
le dice a Elsa Lohengrin, hijo de Parsifal
a Elsa en otra de las MORALITES LEGENDAIRES.
Si la lengua es patria para el poeta, Lautréamont
y Laforgue comparten las mismas patrias, la misma primera
lengua, la segunda, nacen en una misma tierra, en la misma
ciudad, aquí en el centro, a pocas cuadras de distancia,
son bautizados en la misma catedral, cruzan el mismo océano,
siguen un mismo rumbo, llegan a un mismo país, que
también entienden como propio, se establecen en la
misma localidad, en Tarbes, estudian en el mismo liceo,
mueren en el mismo París. No era rebuscado pensar
en una misma letra y dos alas. Los andróginos, los
hermafroditas, los ángeles, pasan cerca, en silencio,
mejor no interrumpirlo ni detenerlos (6).
En la "Complainte", un lamento, "del ángel
incurable", cuando Laforgue dice "En allées,
Là-bas!" ¿habla de alamedas o de
figuras aladas? O cuando alitera "ailes hier allègres"
se refiere a la pasada "alegría de alas"
o habla de "ellas ayer alegres" como damas, lunas
o "rames d'antan"
"Quoi ! Ni Dieu, ni l'art, ni ma
Sur Fidèle; mais
Des ailes ! par le blanc suffoquant ! à jamais,
Ah ! des ailes
A jamais !
Eles, ellas o alas, como letras, como cartas, se
debaten entre dos poetas, entre dos lenguas; en esa "Complainte"
el poeta se lamenta, diáfano de amor, como un pobre
"Chevalier-Errant" que no es ni caballero andante
ni judío errante: un cruzado, híbrido de los
dos que, de Montevideo a Tarbes, de Tarbes a París,
de París a Berlín, de piezas de pensión,
de palacios imperiales de leyenda y de tragedia escandinava
o isabelina, a pasajes cubiertos descubiertos por los ángeles
incurables y la eternulidad anunciada, ya sabe que "Vivre
est encor le meilleur parti ici-bas", vive todo lo
que puede, muy poco.
Hace algunos años, T. S. Eliot hablaba de la intraducibilidad
de los textos de Laforgue; yo prefiero hablar de la intraducción
como la figura que cifra esos textos, una figura imposible
o una figura de fantasía como esas que concibió
Jean-Honoré Fragonard, quien solía oír
en su nombre "Gens, Honorez Fragonard". Casi secreta,
cifrada en la escritura, la intraducción,
que designa el rechazo (in-) de la traducción, reclama,
sin embargo, una traducción interna (intra-), más
profunda o fundamental. La intraducción constituye
una clave de lectura válida para leer a estos poetas
quienes, como Laforgue, se encuentran, en esta Tierra demasiado
terre à terre o en un exilio a medias, entre dos
tierras o entre dos lenguas, como quien dice entre dos aguas,
atisbando a distancia una lengua previa y pura, adánica
edénica. Al partir de la ciudad de origen o al llegar
a otra ciudad, la lengua anterior se convierte en una matriz
que vislumbra en la maternidad una búsqueda de eternidad,
en una palabra, el idiomaterno, así en una
palabra, que es la de Haroldo de Campos (7).
¿Por qué diría Borges que los 33
Orientales eran solo dos: Lautréamont y Laforgue?
Sería para contar treinta y un orientales de menos
o para poder descontar algunos millones de franceses. El
español no era la lengua materna de Laforgue pero
tampoco le era ajena; era, sin duda, la lengua que oyó
una importante parte de su vida, casi la tercera, la primera,
que permanece por debajo de su francés, ecos que
resuenan, una presencia distante, ausente, que es una manera
de estar y no estar, en un estatuto intermedio, ahí,
en la intersección entre una lengua y otra, al filo
de la hoja.
"Écrire ! Comment? Qu'est-ce
que la langue?
Où commence-t-elle, où finit-elle?" (8)
Son los reparos de Laforgue, las interrogantes iniciales
de una pre-ocupación poética, que revelan
la perplejidad ante la imposición, sin alternativa,
de una definición lingüística, si es
una y no más. En esas preguntas formula varias cuestiones
- une quête, que es una búsqueda
(de la lengua: ¿dónde empieza? y del fin ¿dónde
termina?), otra quête, una cuestión
compleja: el origen, ¿dónde empieza? ¿cuál
es el origen del origen? La doble cuestión no es
privativa ni de Laforgue ni del lector uruguayo de Laforgue
sino de cualquier autor perturbado por una rivalidad entre
lenguas, un problema de límites -límites del
lenguaje o límites del mundo- donde se plantean tanto
las coacciones idiomáticas - la acción violenta
por la que se obliga, por la fuerza, a decir dentro de un
idioma determinado o no decir; esa es una primera coacción.
O bien, una acción compartida, una co-acción
también, aun cuando se verifica como una co-operación
- en el sentido operativo- entre lenguas, es la segunda:
¿Dónde empiezan? ¿Dónde terminan?
¿Quién da fin, un origen, una orientación,
un sentido a las palabras, lo acepta o lo prohíbe,
lo define o lo defiende?
Jules Laforgue habla de "Langes gardiens" ("Les
Linges, le Cygne" L'IMITATION DE NOTRE-DAME LA LUNE).
Uno lee dos veces, uno lee dos voces: son guardianes los
ángeles o los pañales, los dos a la vez. En
ambos casos alude a una misma inocencia y del sexo ni se
hable: Si es un pañal lo guarda, no se ve, si es
un ángel no se sabe, simplemente, un infante, alguien
que no habla: ni discusión ni sexo. Ignorado y guardado,
velado, protegido por el ángel, el sexo está
en pañales, como el ángel, en griego, aggelos
que es un mensajero, queda a salvo entre Dios y el mundo,
a veces cae, a veces pasa.
El ángel invisible, inefable atraviesa dos medios,
pasa entre dos espacios, entre dos tiempos, en silencio.
Se vale de la traducción como de un mot-de-passe,
un pass-word, un salvoconducto o una contraseña
que "hace pasar" la palabra más allá
de la frontera, imprime una especie de movimiento clandestino
que se oculta si no en una complicidad verbal, en un circuito
compartido, a dos voces, un "círculo infinito
cuya circunferencia está en todas partes, y el centro
inmoral en ninguna" (9).
Desde esa dudosa aduana, Laforgue tramita un desplazamiento
hacia el origen, hacia el mar, hacia la madre, la mer, la
mer toujours recommencée buscando ese "no sé
qué que no tiene nombre en ninguna lengua, igual
que la voz de la sangre" porque es anterior al nacimiento,
al conocimiento y a las lenguas. Mar o madre, ritos o gritos
de la partida o del parto. Es ese quebranto que da origen
a la doble quiebra del lenguaje, un corte que no coincide
con la segmentación de la que hablan técnicamente
los lingüistas porque provoca la restauración
de las fracturas de una identidad compartida, la recuperación
de una unidad anterior individual, indivisa : lange
(pañal) o l'ange (ángel) o langue,
o lenguaje,
"un être indivisible. Ah !
que ne le suis-je pas, vraiment ?"
Las voces divididas recuerdan los fragmentos de un vaso
roto o una vasija quebrada, de un cántaro, los cántaros
rodados, reliquias de un cáliz reunidas en una ancestral
y enigmática figura cabalística (10) que Walter
Benjamin requiere sea combinada "observando los mínimos
detalles". En un verso, Laforgue subraya la Cruche
cassée, "The Breaking of the Vessels",
dirían los cabalistas, barcos, bajeles, vessels,
vaisseaux, vasos o vasijas, vagas vasijas que el
ángel incurable ensalza apretando las manos (11).
Non ! vaisselles
D'ici bas !
"Complainte de l'Ange incurable"
En "La complainte du pauvre chevalier-errant"
impugna, en la letra, la sagrada escritura, es "Ma
Vipère de Lettre", Mi Víbora de Letra,
la tentación de escribir, la dualidad de saber, el
mal de una lengua en la letra enroscada, invertida, partida,
a punto de atacar. ¿Dónde empieza? ¿cómo
termina? La Escritura revela la desobediencia, el conocimiento,
el castigo, la expulsión, la caída, la partida
del Edén y una misma culpa: la escritura doble, la
lengua partida, lengua de llegada, a dos puntas, en un solo
advenimiento o adversidad:
Ah ! , suis-je née, infiniment,
pour vivre par ici?"
Una vez iniciada la primera, la partida ya no cesa: Laforgue
parte en barco de una patria que es la suya; luego, la partida
de la madre, su muerte de tantos partos, la partida de Tarbes,
de París, de Berlín, de aquí para siempre.
La lengua/letra dividida de los exilios, desde "Cet
ex-ciel", ("este ex-cielo" de la "Complainte
de l'automne monotone") que es la Tierra, sigue dispersándose
en una diáspora geográfica y lingüística.
"Perdido nuestro lenguaje en un país extranjero",
decía Paul Celan citando a otro poeta cuya lengua
adopta pero, como extranjero o víctima, la aprende,
la domina para dominarla y vencida por el idish, desarticularla.
No me extraña: Walter Benjamin sentía que
hablaba su propia lengua como un extraño, como si
no fuera suya. Experimenta una impresión semejante
a la doble extrañeza de Laforgue o de Lautréamont
quienes permanecen ambivalentemente en el idioma propio/ajeno
con la convicción de hablar otra lengua o la lengua
de otro. Pero, por otra parte, la apropiación
parece inevitable, aun cuando se trate de la propia lengua
que pertenece, en principio, a otro.
Toda lectura emprende una aventura literal y, por más
lineal que resulte el itinerario textual a la vista, cada
lector propone una hermenéutica anagramática,
propia, particular, idiomática; lector-se-lector
de fragmentos dispersos, más o menos claros, más
o menos solapados, arma un texto con otro texto, uno construido
sobre otro; como una ciudad edificada sobre las reliquias
de otra ciudad, como se levanta un templo que recuerda otros
tiempos y aunque entierra viejos templos, cada vez el mundo
se vuelve a ordenar, nuevos cantos o cántaros contienen
la luz original hasta que se estrellan los des-trozos dispersos
por el crecimiento de un interior incontenible.
Laforgue ajusta los trazos, juega con las letras como juega
con las cartas - vivió escribiéndolas - porque
para Laforgue como para su lector divertido, en lettre,
carta o letra, no (a)nota ninguna diferencia:
Le jeu de mots? - mais folle, oh !, folle,
la Légende."
Dimanches, XXI
Además es probable que un lector hispanohablante
lea en el nombre de Leah Lee, más de una lectura.
Laforgue se casó con esta joven inglesa, de quien
se enamoró en Berlín, cuando era lector de
la Emperatriz Augusta o, lector profesional - era un escritor
que leía en voz alta - escritor-lector, se dejó
tentar por el nombre: al pie de la letra, al pie de la letra
L, el nombre de una letra que es nombre y pronombre de Dios
en una lengua que prodiga nombres y es, además, el
nombre de un pronombre femenino en otra lengua. Es la letra
inicial del nombre de su madre: Lacolley, de su hermana:
Labat (nacida Marie Laforgue), como le dice en su carta
del 8 de setiembre de 1886: "toujours les initiales
de maman, de notre nom et celui de ton mari, comme tu vois".
Letra emblema de Letras, Libros, Lecturas y Lectores, un
monograma divino, literario y familiar, de su propio nombre
o de su nombre propio, lengua y letra, le-a, le-a, ¿cómo
llamaría a su mujer, Leah Lee o "lea lee"?
El tema le preocupa y para evitar sobrentendidos, le parece
necesario advertirle a Marie: "Se pronuncia Lia Li"
en la misma carta.
Siguiendo el itinerario poético de Jules Laforgue
que se había propuesto "hacer lo original a
cualquier precio" (12), Daniel Grojnowski dedica su
libro al examen de esa originalidad: Jules Laforgue et
l' "originalité". Entre otras razones,
el crítico francés subraya que es la noción
prefreudiana del Inconsciente (su "Africa interior"),
por medio de la cual busca la originalidad en una forma
de descultura, el modelo desaliñado de Gaspard Hauser
- a quien Laforgue nombra varias veces- o el de un niño,
alguien que desconoce las normas porque ya no las reconoce
o porque no las conoce todavía. Es una originalidad
interior, en efecto, pero que viene de afuera ("il
articule des propos venus d'ailleurs") o anterior,
"O gerbes d'un passé, pays soi-disant natal"
(13) pero, es raro que advirtiendo a un Laforgue "obsesionado
por los problemas de identidad", "testigo de esta
diáspora" (14) , en ningún caso Grojnowski
llega a tomar en cuenta que esa originalidad, extraña,
externa, interior, anterior, podría ser una origi(nacio)nalidad.
No se trata de radicar ni reducir su originalidad
sino de re-traerla a sus orígenes. ¿Por
qué pasar por alto que Laforgue nació y vivió
en otra tierra? (15) ¿Por qué desconocer el
español si Laforgue no lo desconocía?
"-Todo está en Todo." repite varias veces
Pan en "Pan y la siringa o la invención de la
flauta de siete cañas". "-Soy Pan. - Pan
¿qué? -Soy todo... "
Un prodigio de sonidos y sentidos: "Pan" nombra
a una divinidad en griego y en la misma lengua, designa
una totalidad: "pan-" , en esa coincidencia, entrevé
un juego de palabras que en inglés se denomina: "pun".
El término y la gracia del juego siguen descubriendo
o inventando afinidades aunque las teorías y prácticas
del siglo se hayan ocupado de multiplicarlas al punto que
el pun empieza a superar las resistencias de inhibiciones
léxicas y conceptuales; entre otras obras que le
dispensan su mejor atención, se ha llegado a estudiar
el pun como un "puncepto" (16), a la par
o parodia del concepto, una legitimación del juego
de palabras - Dichtung als Spiel - que "s'inPanfiltre"
(17) cada vez más, en los confines del lenguaje,
desbordando la discontinuidad de la broma en el "mot
d'esprit" y condensando la mirada del "extranjero"
(18) quien, como el artista, se sorprende y revela la extrañeza
de lo cotidiano. ¿Pan o pun?
Escrito en francés, como aparece, esa totalidad
que la divinidad se atribuye y el prefijo significa es discutible
ya que pan designa no la totalidad sino un gran fragmento,
un pedazo, un pan en francés. Comprometidas consonancias
y coincidencias, "nuestras lenguas riman con una realidad
trascendente" sin descartar oposiciones porque para
el poeta "Le semblable, c'est le contraire" (19).
Entre lenguas, la totalidad y los fragmentos se confunden
en el mismo juego, voces propias o ajenas se oponen o componen
porque un Pan, varios "pan"- o puns están
en juego.
"El Arte es todo" (20). Es la suya una auténtica
pasión estética: arte y amor coinciden en
una misma consagración y no serán las fragmentaciones
idiomáticas las que impidan que la coincidencia sea
válida, que intente alcanzar la unidad primordial
que es su meta porque, nostálgico de la unidad primordial,
no se propone otro fin que la belleza. Th. Gautier, otro
"poeta impecable", un filósofo, E. Kant
no disentirían.
"- O femme, femme ! toi qui fais
l'humanité monomane ! Je t'aime, je t'aime.
Mais qu'est ce mot: Je t'aime? D'où vient-il
et que sonne-t-il avec ces deux syllabes quelconques et
si neutres?
Pour moi, voice ce que je mai trouvé. Aime ne me
dit quelque chose que lorsque j'associe à ce son,
et par une inspiration non fantaisiste, le son du mot britannique
aim qui veut dire but.
- Ah ! but, oui ! 'Je t'aime' signifierait
ainsi : 'Je tends vers toi, tu es mon but !' " (21)
(Los itálicos son de Laforgue)
El arte por el arte; no ama (aime) otra cosa, es
su única meta (aim), un fin (but) sin
fin porque no hay otro y así vuelve a empezar, vuelve
al principio, como si se tratara de repetir un juego pero
(but) no solo uno: abarca todo, y además un fragmento.
"...et veut pas même que l'on
sache
S'il se peut qu'elle ait, hors de l'art pour l'art, un but."
(22)
De la misma manera que cruza fronteras, como quien cruza
especies o espadas, sus palabras cortan distancias y diferencias.
Se identifica con Hamlet y como él, Laforgue dice
"Words, words, words" y en este contexto, no sería
rebuscado escribir "Word-s-word-s-words". Una
palabra u otra en un idioma o en otro idioma:
"-Voyez, les hommes ne peuvent jamais
être clairs devant la femme ! Ils devraient faire
leur déclaration en bon français, c'est-à-dire
en noble et léger dialecte ionique." (23)
Laforgue cruza lenguas: aventurando una estrategia de
universalidad anterior a la fragmentación de idiomas
y a la jurisdicción de nacionalidades idiomáticas,
porque no cree en esas diferencias que son convencionales,
no poéticas. Profiere o profesa la fe de un honesto
poeta, - "foi d'honnête poète", ¿francés?
- fiel a la poesía aunque la palabra sea vieja "(quel
vieux mot !)" (24) que para él es madre y patria,
dos, no faltaba más.
* El texto transcribe la comunicación
presentada en el "Encuentro entre dos culturas; Lautréamont
& Laforgue" realizado en Montevideo los días
20, 21 y 22 de octubre de 1992 con los auspicios del Ministerio
de Educación y Cultura de Uruguay y el Ministère
des Affaires Etrangères de Francia.
(1) Fue leyendo a Manuel Puig cuando empecé a entender
que si el narrador o su personaje dicen ella, no solo mencionan
un pronombre femenino sino dos pronombres él más
la. Es ella la primera palabra de El beso de la mujer araña.
Cuando en su correspondencia (Firestone Library, Princeton
University) se refiere a hombres o autores que le importan
especialmente, también usa el pronombre ella.
(2) Jacques Derrida. De l'esprit: Heidegger et la question.
Paris, 1987
" Dis-moi ce que tu penses de la traduction, je te
dirai qui tu es", rappelle Heidegger à propos
de l'Antigone de Sophocle: "Sage mir, was du von Übersetzen
hälst, und ich sage dir wer du bist."
(3) André Breton: Comte de Lautréamont. uvres
complètes. "Introduction" Paris, G L M
1938.
(4) Octavio Paz. "Elogio de la negación".
LA NACiÓN, 4 de octubre de 1992.
(5) Carl J. Jung. L'uomo e i soui simboli. "El el medioevo,
mucho antes que los fisiólogos demostraran que, a
causa de nuestra estructura glandular, nosotros poseemos
elementos ya sean masculinos, ya sean femeninos, se decía
que 'cada hombre posee una mujer dentro de si'. Y este elemento
femenino presente en cada varón es el que he denominado
'ánima'". Pág. 14.
(6) "Il rêve qu'il est heureux; que sa nature
corporelle a changé; ou que, du moins, il s'est envolé
sur un nuage pourpre, vers une autre sphère, habitée
par des êtres de même nature que lui."
Les chants de Maldoror. "Chant Deuxième".
(7) "-'O Idiomaterno. Defesa e ilustraçao do.
Escafandrista ás raízes. Nox animae. Desperado.
Enamor: o verbo. Esta loucura: furor verbi. Wortlieb Moramour
Loveword - o idiomaterno, O há muito tempo, o desd
e sempre, o nunca mais? Flor. Ultima. Mirabilis Miranda:
caíram as estátuas. De metal." Haroldo
de Campos: "Ciropédia ou a educaçao do
principe."
(8) El texto se titula "Paul Bourget" (1882) Apareció
en Revue d'histoire littéraire de la France, juillet-août
1972. Citado por Daniel Grojnowski en Laforgue aujourd'hui.
Librairie José Corti, Paris, 1988.
(9) "Ne vous distrayez pas, avec vos grosses douanes;
Clefs de fa, clefs de sol, huit stades de claviers,
Laissez faire, laissez passer la caravane
Qui pote à l'Idéal ses plus riches dossiers!
L'Art est tout, du droit divin de l'Inconscience;
Après lui, le déluge! et son moindre regard
Est le cercle infini dont la circonférence
Est partout, et le centre immoral nulle part."
En "La lune est stérile"
de L'IMITATION DE NOTRE-DAME-LA-LUNE
(10) Carol Jacobs en "The Monstruosity of Translations"
Modern Language Notes vol. 90 (l975), p. 763, note 9, atribuye
el sentido cabalístico del texto refiriéndose
a Gershom Scholem quien, al comentar este texto de Benjamin
relaciona la figura del ángel con la historia de
Tikkun de la Kábala de Luria. " Yet at the same
time Benjamin has in mind the Kabbalistic concept of the
Tikkun, the messianic restoration and mending which patches
together and restores the original Being of things, shattered
and corrupted in the "breaking of the Vessels",
and also the original being of history."
(11) Toda lectura emprende una aventura literal y, por más
lineal que resulte el itinerario textual a la vista, cada
lector propone una hermenéutica anagramática,
propia, particular, idiomática; lector-se-lector
de fragmentos dispersos, más o menos claros, más
o menos solapados, arma un texto con otro texto, uno construido
sobre otro; como una ciudad edificada sobre las reliquias
de otra ciudad, como se levanta un templo que recuerda otros
tiempos y, aunque entierra viejos templos, cada vez el mundo
se vuelve a ordenar. Nuevos cantos o cántaros contienen
la luz original hasta que se estrellan los des-trozos dispersos.
(12) "Je trouve stupide de faire la grosse voix et
de jouer de l'éloquence. Aujourd'hui que je suis
plus sceptique et que je m'emballe moins aisément
et que, d'autre part, je possède ma langue d'une
façon plus minutieuse, plus clownesque, j'écris
de petits poèmes de fantaisie, n'ayant qu'un but:
faire de l'original à tout prix." Carta a su
hermana Marie desde Baden. En uvres complètes
V: LETTRES 1883-1887. Notes de Jean-Aubry. Slatkine Reprints.
Genève, 1979.
(13) J. Laforgue. uvres complètes. III. MORALITES
LEGENDAIRES: "Pan et la syrinx ou l'invention de la
flûte à sept tuyaux." Op. Cit. p. 207.
14 D. Grojnowski. Jules Laforgue et l' "originalité".
Ed. A la Baconnière. Neuchâtel, 1988. P.140.
(15) En una carta dirigida a su hermano Emile, fechada en
julio de 1886, recuerda una época en la que todavía
no sabía francés suficiente: "Je me souviens
du temps où je portais à Bourget des pièces
de théâtre, des chapitres de roman, et des
masses de vers, en songeamt: de ce coup-ci, il va être
épaté! Et il me répondait le dimanche
suivant: "Vous ne savez pas encore le français,
ni le métier du vers, et vous n'en êtes pas
encore à penser par vous-même." Ibidem,
p. 146.
(16) Greogori Ulmer "The Puncept in Grammatology"
in On Puns, editaado por Jonathan Culler. Nueva York, 1988.
(17) J.Laforgue. uvres complètes. I LES COMPLAINTES:
"Complainte du mounis de Mont-Martre". Op. Cit.
I, p. 146.
(18) Ecrits autobiographiques de Walter Benjamin:"Les
mots d'origine étrangère sont de petites chambres
funéraires linguistiques. (...) La découverte
du caractère intentionnel du mot se produit beaucoup
plus tard que celle de son pouvoir exécutif magique
qui est la plus ancienne praxis. Et cette nature intentionnelle
du mot ne commence à se déployer que dans
la phrase et peut-être pour la première fois
dans la création littéraire (Dichtung)."
(19) J. Laforgue. uvres Complètes, I. LES COMPLAINTES,
"Complainte de Lord Pierrot".
(20) J. Laforgue.uvres complètes. I. L'IMITATION
DE NOTRE-DAME LA LUNE: "La lune est stérile".
(21) J. Laforgue. "Pan et la Syrinx..."
(22) J. Laforgue. "La lune est stérile"
(23) J. Laforgue: "Pan et la Syrinx...". Op. Cit.
p. 193.
(24) "(quel vieux mot)" .J. Laforgue. LETTRES
1881-1882. Op. cit. p. 186.
